ESTÉTICA Y BELLEZA

ENFERMEDADES QUE AFECTAN A NUESTRA ESTÉTICA

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«El presente capítulo trata de aquellas patologías que de manera más o menos intensa afectan a nuestra apariencia externa y que no podremos mejorar salvo que curemos la causa de la enfermedad. De nada nos valdrá utilizar fajas para sujetar un vientre deformado, sujetadores para alzar unos pechos caídos, ponernos un corsé que nos mantengan la espalda derecha, ni emplear miles de cremas para hidratar una piel reseca por la edad, si no atacamos el mal en su raíz.
Aunque a continuación analizaremos una por una todas las enfermedades, y sus soluciones, que afectan seriamente a nuestra belleza corporal, hay una serie de enfermedades orgánicas que nos pondrán las cosas difíciles para mantener la belleza, entre ellas: la menopausia, la desnutrición, las hepatopatías y los desequilibrios nerviosos. Del mismo modo, existen profesiones que nos deteriorarán nuestro cuerpo sin piedad, como son: los trabajos en empresas siderúrgicas, las fábricas de pintura, la construcción, la mecánica, la minería o el ejército. Aunque estos trabajos hasta hace poco estaban efectuados mayoritariamente por hombres y parece ser que no les importaba mucho su deterioro cutáneo, la incorporación a ellos de la mujer ha contribuido afortunadamente a que se tengan en cuenta las condiciones ambientales en esas empresas y su aspecto lesivo en la salud es ahora mucho menor, aunque sigue siendo importante.



ENFERMEDADES DEL CABELLO



  

ALOPECIA

 Puede suponer un trauma importantísimo para la persona afectada, especialmente si es mujer, aunque la edad influye sensiblemente en cuanto a la valoración que se le pueda dar. No es lo mismo que ocurra a los 20 años a causa de una enfermedad hereditaria o infecciosa, que a la llegada de la madurez cuando la mayoría de las personas tienen asimilado ya su lento pero inexorable declive físico. Además y como veremos posteriormente en numerosas enfermedades de la piel, la caída del cabello suele ser objeto de burla y hasta motivo de poco éxito social con el otro sexo, por lo que las personas afectadas suelen gastar grandes sumas de dinero en conseguir tener una buena cabellera, a veces sin ningún éxito.
La caída parcial o total del pelo puede ocurrir como consecuencia de factores genéticos, por envejecimiento, por enfermedad local, ingestión de fármacos contra el cáncer, carencia de vitaminas o por traumatismos, lo que nos lleva a poner siempre un tratamiento individualizado.

La alopecia masculina es la más frecuente y suele darse por motivos genéticos. Comienza a formarse en los lados laterales de la frente, hacia la segunda mitad de la vida, y se detectan grandes cantidades de hormonas andrógenas en la piel, aunque se desconocen las causas verdaderas. El pelo suele tener aún vainas unidas a las raíces por lo que es apto para el crecimiento, pero no es capaz de permanecer anclado en su sitio.

La alopecia femenina es bastante más frecuente de lo que se cree, pero el hecho de que las mujeres tengan la cabellera más abundante suele disimular los casos menores y no se perciben las calvas hasta que la enfermedad está muy avanzada. La falta de pelo se detecta en las regiones frontal y parietal.

La alopecia tóxica aparece después de 3 o 4 meses de haber padecido una enfermedad grave, normalmente de tipo infeccioso (sífilis o escarlatina), acompañada de fiebre prolongada, aunque también se declara en el mixedema (enfermedad del tiroides), el hipopituitarismo (poca función de la glándula pituitaria), así como con la administración de citotóxicos (medicamentos contra el cáncer), exceso de vitamina A (50.000 U.I. durante varios meses) o compuestos ricos en Talio.

La alopecia areata consiste en la pérdida brusca del pelo en una zona determinada, incluida la barba, y no obedece a una causa conocida, por lo que el tratamiento es poco eficaz, especialmente si se inicia en la niñez. En el adulto es posible que se pueda curar al cabo de unos meses de tratamiento y se piensa que es una enfermedad autoinmune.

La tricotilomanía es un hábito de las personas neuróticas que consiste en arrancarse el cabello y se da con frecuencia en niños y mujeres jóvenes. En estos casos el pelo suele volver a crecer si la raíz no ha quedado afectada.

La alopecia cicatrizal ocurre como consecuencia de heridas, quemaduras, radioterapia, infecciones bacterianas o por hongos, sífilis, tiña, tumores o sarcoidosis. Son de muy difícil curación.

No existe un tratamiento plenamente eficaz contra ninguna forma de alopecia, aunque en las farmacias se encuentra un derivado del minoxidil (utilizado contra la hipertensión), que aplicado localmente puede tener algún efecto beneficioso. Como no está exento de efectos secundarios ya que un 3% del medicamento pasa a sangre, hay que emplearlo con asesoramiento médico. Si existe una enfermedad causante de la caída del cabello habrá que tratarla si queremos lograr alguna mejoría. En los demás casos podemos utilizar la gran cantidad de lociones y champús que existen en el mercado para este fin ya que inducen crecimientos modestos si se tiene constancia. 

Tratamiento local

Localmente hay una gran variedad de plantas medicinales de muy reconocida eficacia como son: bardana, abrótano macho, romero (la esencia en alopecias locales), capuchina, abedul, ortiga verde, espliego y salvia. Los aceites esenciales de tomillo, limón, enebro y el extracto de árnica, también son importantes en las alopecias localizadas o incipientes.

Oligoterapia

Los oligoelementos son otra parte del tratamiento igualmente importante y el cobre-oro-plata se dará cuando exista una calvicie total, el zinc-níquel-cobalto en caso de disfunciones glandulares, el zinc en cualquier circunstancia, y el yodo o el azufre cuando coexistan problemas de piel.

Nutrientes

Internamente también es recomendable tomar Jalea real, por su riqueza en ácido pantoténico, así como germen de trigo, levadura de cerveza y soja germinada. Especialmente eficaces son los comprimidos de Spirulina, la alfalfa (germinada, verde o en comprimidos) y el mijo.
Entre las vitaminas más necesarias están la A y todo el complejo B, en especial el PABA, pantotenato y biotina.

Homeopatía:
Thallium aceticum CH6, Arsenicum CH4, Lycopodium CH3, Sílice CH4, Acidum phosphoricum CH12.


CASPA

No existe una edad ni condición física y ni siquiera sexo, en la cual no se declare esta antiestética enfermedad. Las placas blancas son de tamaño muy diverso, con partículas grasas o sin ellas y se desprenden con facilidad con el simple roce del viento o el movimiento al andar. En los casos intensos puede abarcar hasta las cejas y los párpados, además de declararse picor intenso.
La causa más probable está en el uso de champús muy enérgicos contra la grasa, lo que provoca una descamación superficial del cuero cabelludo por resecamiento. Otras causas menos frecuentes se deben a problemas emocionales crónicos y polución ambiental.
El tratamiento debe incluir forzosamente el abandono de champús contra la grasa que pueden ser sustituidos provisionalmente por aquellos que contengan selenio o zinc. También son muy eficaces las lociones naturales con Tomillo, Bardana, Própolis y Lúpulo, totalmente inocuas y que, además, favorecen el crecimiento del pelo.


GRASA 

El pelo grasiento también es una anomalía muy frecuente y que produce no pocos rechazos entre quienes lo perciben, ya que, además, suele ir unido a un cutis igualmente graso. El problema se extiende por detrás de las orejas, en los conductos auditivos internos, las cejas, los pliegues de la nariz y el puente nasal, siendo la causa más frecuente la genética, el abuso de champús y jabones muy enérgicos, y los problemas de hígado. También se observa en personas tímidas y rencorosas, así como en quienes consumen mucha charcutería.
En cuanto al pelo y si solamente se observa en esa zona, hay que pensar siempre en una mala elección del champú. Un cosmético muy enérgico contra la grasa produce un efecto de rebote de tal intensidad que en apenas dos días después del lavado el pelo tiene más grasa que antes. Los continuados esfuerzos por eliminar la grasa, siempre con nuevos y potentes champús, va generando cada vez más grasa y haciendo el problema muy difícil de solucionar, hasta el punto que la persona afectada se tiene que lavar la cabeza incluso mañana y noche, lo que le agudiza el mal aún más.
La solución es pues muy sencilla: hay que utilizar un champú normal, espaciar lo más posible los lavados y realizar enjuagues con zumo de limón. 

Productos naturales para el pelo

Acondicionador:
Los mejores son los aceites de romero para pelo graso y los de lavanda para los secos y normales. Bastan unas gotas después del aclarado y se distribuye con el cepillo o mediante un ligero masaje.

Suavizantes:
Se mezcla aceite de oliva con esencia de romero o extractos de salvia y consuelda. Se puede preparar también hirviendo a fuego muy lento el aceite con hierbas de las plantas recomendadas.

Vitalizantes:
Son enjuagues acuosos que se emplean después de haber aclarado el pelo de jabón. Se utiliza mucho el vinagre de manzana mezclado con hierbas como el abrótano macho, el romero, la ortiga verde o el lúpulo. Hay que dejarlos actuar unos minutos antes de emplear el secador.

Reforzantes del color:
Para el pelo oscuro emplear nogal, clavo, henna y romero.
Para el pelo rubio, manzanilla y caléndula.


ENFERMEDADES DE LA PIEL



VERRUGAS

Se trata de tumores epiteliales frecuentes, producidos por virus y por tanto muy contagiosos, que en ocasiones pueden degenerar en procesos malignos. Son frecuentes en niños y ancianos y su tamaño depende más que nada de la manipulación que se les practique. Pueden regresar poco a poco incluso sin tratamiento, aunque en muchas ocasiones persisten durante años, resisten a cualquier tratamiento, y los intentos por quitarlas conducen a su proliferación en lugares distintos.
Las verrugas estropean ciertamente la estética, aunque afectan más a la persona que las padece que a quienes las miran, pero los complejos son muy frecuentes en las personas jóvenes. Las podemos encontrar en las manos, los genitales, alrededor de la boca, en la cara, la nariz y región anal. Las mujeres son muy propensas a padecerlas en los genitales externos y se conocen casos de verrugas en la laringe, los pulmones y la vesícula biliar.

No existe un tratamiento idóneo para curarlas y la mayoría de los médicos aconsejan no tocar las que sean antiguas. Las recientes y pequeñas se podrán eliminar aplicando colodión de ácido salicílico y ácido láctico hasta su total desaparición. Los especialistas suelen utilizar la crionización (congelado) con nitrógeno liquido, la electro-coagulación o la cirugía con láser.
En medicina natural se emplea la esencia de Tuya, de efecto lento aunque con posibilidades de curación. La homeopatía consigue buenos resultados en los casos crónicos de verrugas muy abundantes con el Natrium shulfuricum, aunque su efecto es a largo plazo. El jugo fresco de la Celidonia es un remedio tradicional que cuenta con bastantes seguidores, aunque para ello hay que tener a mano plantas silvestres, lo que no siempre es posible. Este jugo de color amarillento se encuentra en el tallo hueco de la planta y se debe aplicar una gota sobre la verruga, procurando que no toque la piel sana ya que es ligeramente corrosivo.

Clasificación y diferenciación de las verrugas

Verrugas vulgares:
Son las más difundidas y las que menos se pueden convertir en malignas. Están bien delimitadas, son rugosas, de forma irregular aunque con cierta frecuencia redondas, de color diverso y con un tamaño que oscila entre los 2 y los 10 mm.
Aparecen en zonas sometidas a traumatismos o que tengan un roce continuado y se pueden extender por contagio a cualquier otra zona corporal.

Verrugas planas:
Habitualmente son benignas, son lisas, planas, de color amarillo-pardo, y se dan con más frecuencia en niños y jóvenes en lugares en los que ha existido rascado frecuente.

Verrugas periungueales:
Son igual que las vulgares pero localizadas en la zona de la ingle.

Verrugas de carnicero:
Como su nombre indica, son formas benignas que se dan en los manipuladores de carne.

Verrugas irregulares:
Pueden adoptar forma de coliflor y aparecen en la cabeza, cuero cabelludo y barba.

Verrugas en mosaico:
Son verrugas muy pequeñas que se agrupan y que se desarrollan en la planta del pie.

Verrugas plantares:
Se trata de formas vulgares, aplanadas por la misma presión del pie y que son muy sensibles y con tendencia a las hemorragias.


ACNÉ

Aunque se considera una enfermedad muy benigna y que desaparece por sí sola, el hecho de que se declare precisamente en la juventud, una época en la cual el aspecto físico se valora mucho, obliga a prestar atención a las personas que lo padezcan.
Se trata de una enfermedad inflamatoria en la que salen pápulas, nódulos inflamados, pústulas y en ocasiones quistes llenos de pus. Se piensa que la causa es muy compleja e intervienen problemas hormonales, abundancia de grasa, bloqueo de las glándulas sebáceas y microorganismos que se desarrollan con facilidad. 
En los casos leves, en el acné superficial, se pueden producir quistes de gran tamaño por la manipulación torpe de las espinillas, mientras que en el acné profundo el pus es frecuente aún sin manipular las lesiones. Pueden quedar cicatrices una vez desaparecidos los granos y hasta extenderse al cuello, los hombros y la espalda.
Se agudiza en los meses de invierno, disminuye con la acción del sol y el calor, y la dieta rica en grasas animales y chocolate agudiza el problema. No se debe lavar la piel con jabones antibacterianos, aunque pueden emplearse los que llevan azufre, resorcina o plantas medicinales.
Para quitar las espinillas se pone una cataplasma caliente de Bardana y posteriormente con un algodón se puede sanear la piel. De todas formas, hay que evitar quitar las costras ya que se puede retrasar la curación y quedar cicatrices. Cada pústula solamente se puede manipular una sola vez.
La luz solar puede ayudar a que se sequen las lesiones y el ácido retinoico tiene también buenos efectos locales, aunque debe emplearse con precaución.

El mejor tratamiento y el más inocuo sigue siendo el natural, el cual consiste en:

- Lavarse la cara con un jabón a partir de azufre, própolis o Bardana.
- Ponerse emplastos de arcilla una vez al día la cual se puede mezclar con infusión de Bardana o Tomillo.
- Si la pústula es muy grande y está infectada con pus, se darán toques con extracto de Bardana o Própolis.
- Cuando exista también piel grasa ayuda mucho enjuagarse con agua de limón.
- Internamente se tomará también infusión de Bardana, así como vitamina A y el complejo B.

También se recomienda tomar en ayunas aceite de oliva mezclado con unas gotas de limón, lo cual estimulará el hígado y vaciará la vesícula biliar de bilis, lo que influirá decisivamente en una buena función digestiva, especialmente de las grasas.
Una infusión depurativa, que podemos tomar antes de las comidas, consiste en una mezcla de Regaliz, Cardo Mariano, Alcachofa, Grosellero negro y Gayuba, aunque también es muy eficaz mezclar Cola de caballo, Diente de león, Romero, y Centaura menor.
Después de las comidas se puede tomar otra mezcla, sustituyendo al café, a base de Malvavisco, Malva flor, Grosellero negro, Ortiga verde y Achicoria, las cuales ayudan la labor depurativa estimulando las funciones intestinales.
Otros remedios consisten en darse baños de asiento fríos (en invierno serán templados.)


HIRSUTISMO 

Se trata de la abundancia de vello en zonas en las que habitualmente no tiene que salir, bien sea por su localización o por razones de sexo. Las mujeres son especialmente sensibles a ello y se impone una corrección inmediata ya que puede causar serios trastornos emocionales y sociales.
Suele tener una causa hereditaria y lo encontramos en los países mediterráneos, aunque es muy frecuente en la menopausia o en una enfermedad que se llama porfiria. Es una consecuencia de algunos tratamientos hormonales o por alteración de las glándulas endocrinas suprarrenales, hipófisis o por un trastorno de los ovarios.
No existe un tratamiento interno eficaz, por lo que se debe tratar de curar la enfermedad que ha causado el mal. Localmente se emplean los depiladores químicos, el arrancamiento, el afeitado y la cera, así como la decoloración del vello.
Las mujeres pueden responder a un diurético como la espironolactona, aunque debe utilizarse exclusivamente mediante tratamiento médico y por tiempo muy corto.
Se recomienda especialmente el empleo de la planta Sabal serrulata, empleada para problemas prostáticos y que tiene un efecto secundario que puede mitigar el hirsutismo femenino de origen hormonal. 
Localmente se emplea con éxito el jugo de Jacinto fresco.


HIPERDROSIS

Se refiere a la sudoración excesiva, la cual puede ser generalizada o localizada en las manos, las axilas, la planta de los pies, las mamas o las ingles. En los casos graves y crónicos la piel queda afectada y da lugar a fisuras y descamación, siendo frecuente cuando son los pies o las axilas los que acusan la enfermedad, el que se genere también mal olor por la descomposición de los ácidos grasos de la piel o de las bacterias causantes del mal olor.
Las causas son diversas y entre ellas tenemos las infecciones cutáneas por hongos o bacterias, fiebre persistente o hipertiroidismo, aunque es mucho más frecuente el aumento de la sudoración por problemas emocionales imposibles de controlar por el enfermo. En estos casos son las manos y la frente las más afectadas.
Lo mejor es tratar la enfermedad causante si la hubiera, como es el hipertiroidismo y acudir a un psicólogo cuando el motivo sea emocional. De todas maneras, en aquellos casos en los cuales el problema exista con una determinada persona o circunstancia, como por ejemplo salir a hablar en público, realizar un examen o tener que confraternizar con una persona que nos guste mucho, el tratamiento es mucho menos eficaz ya que no existe una patología definida, sino circunstancial.

Una vez descartadas las enfermedades de tipo general o infeccioso, la manera local de tratar el olor de pies es mediante los baños en infusión de Laurel. Otros tratamientos locales para los pies y las axilas se preparan con camomila, avena, borraja, eucaliptos, yemas de pino, saúco, tilo, manzanilla o vinagre de manzana. Unas gotas de esencia de Própolis, e incluso un poco de lejía, corregirán los casos más rebeldes. Localmente, una solución de cloruro de aluminio con vitamina E hidrosoluble, suele proporcionar efectos correctores muy sólidos.
Localmente y por vía interna también da buen resultado la arcilla.
Un alimento especialmente adecuado son las fresas y la clorofila en pastillas o jarabe.
Para el sudor de las manos es útil sumergirlas en agua con salvado. Para el de pies se emplea el aceite de ciprés o el de lavanda, así como la bergamota y la salvia. 

Oralmente se tomarán infusiones de diente de león, cola de caballo y romero, cuando se necesite un tratamiento depurativo. En los sudores de tipo nervioso da buen resultado la melisa y la mejorana, y en los de naturaleza endocrina la hierba por elección es la salvia, la cual se puede incluso utilizar en cualquier otro caso. La esencia de ciprés es útil si sospechamos un factor de tipo circulatorio. 
Se tomarán complementos de vitamina B?1, y lociones de vitamina E aplicada directamente en la axila para corregir fácilmente la descomposición de la grasa cutánea.
Suplementos necesarios son el manganeso y el magnesio. Respecto a la homeopatía se emplean Natrium muriaticum CH7, Silice 6Dh, Sulphur 4Ch.


LUNARES

Un lunar no tiene porqué afectar negativamente a la estética de la piel e incluso en ocasiones se considera algo erótico si está situado cerca de zonas erógenas. Sin embargo existen otro tipo de lunares o nevos, que por su tamaño, color o consistencia, pueden ser desagradables para la persona que los padece.
Suelen aparecer desde la niñez, incluso en el momento del nacimiento, y agrandarse en la juventud y durante el embarazo, degenerando en ocasiones a formas malignas que requieren un tratamiento médico inmediato.

Los lunares pueden ser compuestos, con formas oscuras y algo elevados; junturales con un color pardo o negro que se desarrolla en la planta de los pies o la palma de las manos; intradérmicos cuyo color es muy variable y pueden tener pelos o verrugas; en forma de halo con un anillo despigmentado que les rodea, o displásicos que son lesiones irregulares de color pardo oscuro. 

Normalmente no se recomienda ningún tratamiento para eliminarlos, aunque si se agrandan con el paso de los años puede ser necesario analizar su contenido por si está degenerando en una forma maligna. Por ello si se agranda, si cambia de forma, si se vuelve oscuro, sangra, se inflama, pica, duele o se ulcera, se hace imprescindible acudir a un especialista. En los casos en los cuales el lunar tenga pelos la extirpación se recomienda necesaria.
Para los casos muy benignos se puede utilizar lociones o cremas a base de Milenrama, pero sus resultados son muy pequeños.

Los llamados nevos displásicos son unas lesiones pigmentadas de forma irregular, de un tamaño entre 5 a 12 mm y normalmente hereditarios. Suelen aparecer en zonas cubiertas como el pecho, las nalgas y el cuero cabelludo y proliferan enormemente hasta el extremo de poderse detectar 10 nevos e incluso en algunos casos llegan hasta 100, siendo normal que proliferen después de cumplir los 35 años. La recomendación esencial es que no se expongan al sol sin utilizar un protector solar de al menos 15.

Los angiomas consisten en lesiones debidas a defectos en los vasos sanguíneos y localizadas en la piel, el tejido subcutáneo y hasta en el sistema nervioso central. Suelen ser de naturaleza hereditaria y se cree que al menos una tercera parte de los recién nacidos presenta alguno, aunque suelen desaparecer con el paso de los días. Los que persisten crean problemas estéticos, pueden crecer durante los primeros meses y regresar hacia los 5 años. Existen angiomas capilares con forma de fresa, cavernosos que poseen grandes espacios vasculares, o con forma de araña que se debe a una arteriola con pequeñas ramificaciones que simulan una araña.

Tratamiento:

En cualquiera de ellos se utilizan corticoides, cirugía, láser, electrocoagulación, hielo seco o inyecciones esclerosantes, aunque ello requiere un diagnóstico previo muy preciso y el trabajo de un buen experto.
Los tratamientos naturales en aquellas formas con componente vascular pueden tratarse tomando infusiones de Milenrama y Gingko Biloba durante varios meses, aunque los resultados suelen ser mediocres y en ocasiones nulos. La cáscara del limón y el oligoelemento Cobalto, también son otra ayuda a tener en cuenta, así como los complementos de vitamina B-2 y los toques locales con Própolis o caléndula.