La Jalea real mezclada con miel es otra forma de presentación, poco extendida, pero a nuestro juicio la más adecuada, ya que por lo menos es similar a como la encontramos dentro de las colmenas.
Lo más adecuado es consumirla en tarros de miel en el cual se hayan añadido al menos 10 gramos de Jalea pura, con el fin de que en cada cucharita tomemos 100 mg de Jalea. Esta dosis podemos ingerirla sola o añadida como edulcorante a la leche, el yogur o el requesón, con lo cual tendremos un alimento completo en cuanto a nutrientes y totalmente saludable, sin olvidar que así aprovechamos las propiedades de la miel sin necesidad de ingerir también conservantes.
 
La miel, al ser un producto tan azucarado, no necesita de aditivos para evitar la proliferación bacteriana y las únicas precauciones son conservar siempre los frascos bien cerrados, al abrigo de la humedad.
También es frecuente encontrar mezclas en el mercado que contengan los cuatro elementos básicos de las colmenas, la miel, la Jalea real, el polen y el própolis, combinación extraordinaria y a la cual ningún consumidor debería renunciar. Por desgracia y por razones que desconocemos, no son frecuentes en el mercado, aunque sí podemos encontrar mezclas entre ellas o con algunas hierbas, como pueden ser: Jalea real con Ginseng, Própolis con miel o Jalea con vitaminas y minerales.

 

 

La otra forma comercializada para tomar Jalea real es en cápsulas, con el polvo liofilizado. Para lograrlo se congela previamente la Jalea pura, una vez libre de ceras y polen, y se la deseca a continuación, lo que produce un polvo fácilmente soluble en agua y que puede ser envasado en cápsulas. El resultado es un producto que tiene sus detractores y sus entusiastas.
Se afirma que gracias al liofilizado el proceso de deterioro de la Jalea real queda interrumpido de manera casi indefinida, además de no perderse ninguna cantidad como ocurre con los otros procedimientos. También se afirma que así el consumidor ingiere solamente Jalea real, sin agua como ocurre con la Jalea fresca cuyo contenido en humedad llega al 66%. Si esto es cierto, por cada gramo de Jalea fresca solamente un 34% es de sustancia útil.

 

 

Las verdades nunca son tan absolutas, mucho menos cuando hay intereses comerciales detrás, y lo cierto es que la Jalea real liofilizada es una buena solución para el consumidor, aunque dista mucho de ser perfecta. Ciertamente, no es posible que sufra el deterioro que tiene la fresca, no necesita de conservantes ni condiciones especiales de almacenamiento y su dosificación por el consumidor es casi perfecta. También y por el hecho de no contener agua, a igualdad de cantidad de materia prima es tres veces más activa. Por ejemplo, 300 miligramos de Jalea liofilizada poseen la misma actividad y los mismos nutrientes que un gramo de fresca.
En el aspecto negativo está precisamente su manipulación, el congelado y el secado posterior, en el cual lógicamente se pierden y se alteran algunos de sus nutrientes. Ello no nos debe extrañar ya que cualquier alimento se altera cuando lo procesamos: las proteínas se coagulan cuando las calentamos, las vitaminas se pierden con el calor y algunos enzimas se transforman en otras sustancias no deseadas. Lo que nadie puede negar es que algo se altera en la Jalea real cuando la liofilizamos.
En primer lugar es seguro que sus azúcares sufren alguna transformación (se caramelizan), lo mismo que se pueden degradar algunos aminoácidos, perder los enzimas y las vitaminas del grupo B. Afortunadamente el cambio en el sabor no nos importa ya que a fin de cuentas la vamos a tomar en cápsulas. Ahora bien, al tratarse de un producto desecado quizá lo más adecuado sería restituirle al agua en el momento de tomarla y no esperar que sean los jugos gástricos los que hagan esa mezcla. En los niños pequeños es obligado mezclarla con zumos o leche azucarada y sería conveniente incluir esta recomendación a los adultos.

 

Otras presentaciones incluyen las cremas de belleza, los caramelos, los batidos y hasta los productos capilares. Nada que objetar a ninguna de estas presentaciones comerciales, si con ello conseguimos que la humanidad se beneficie de tan extraordinario alimento.
La presentación en cremas, especialmente antiarrugas, obliga a la inclusión de algún elemento antioxidante como puede ser la vitamina E, con lo cual tendremos así dos productos extraordinarios para el cuidado de la piel. Estas cremas solamente deben ser aplicadas de noche, no tanto porque siempre aportan algún componente graso que ponen la cara algo grasienta, sino porque así evitamos que la luz solar deteriore rápidamente tanto a la Jalea real como a la vitamina E. Otra precaución es aplicarlas en poca cantidad, ya que si extendemos una capa abundante en la piel, en la creencia de que necesitamos un efecto intenso, lo único que conseguimos es que se obstruyan los poros y no penetren los principios activos. Cuanto menos cantidad empleemos, mejores efectos notaremos.

 

 

Respecto a los otros productos, los caramelos y los batidos, nos parecen una estupenda manera de lograr que los niños también tomen suplementos de Jalea real, aunque por desgracia no podemos encontrarlos en los supermercados ni tiendas de barrio, sino solamente en algunos establecimientos de herbodietética.

 

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