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Luna asume el color que le corresponde y está estrechamente
ligada en el horóscopo a los planetas. Gobierna nuestras
emociones y sentimientos, aprovechando el lado femenino, por lo
que algunos grupos la describen como nuestra madre, junto con las
otras mujeres en nuestra vida. Cuando una mujer está embarazada
su ciclo se aproxima aún más a las características de la Luna,
en oposición al Sol, al que definimos como nuestro centro,
nuestro enfoque, nuestra identidad. La Luna es la reflexión del
Sol, la luz que nosotros absorbemos sin problemas y que nos
proporciona seguridad y confianza.
- La
colocación de la Luna en las diferentes señales y elementos del
horóscopo determina cómo las emociones se expresan a lo largo de
nuestra vida. Su luz reflejada nos inculca la habilidad para
confiar en otras personas, en las situaciones, así como en
nosotros mismos.
- Empleando
Solamente 29 días para completar un ciclo, la Luna es el más
cambiable de los cuerpos planetarios. Esta mutabilidad se refleja
a menudo en nosotros con cambios emocionales frecuentes y una
reputación para el malhumor.
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- La
Luna, su poder eterno y la belleza han intrigado a los humanos
durante muchos miles de años, convirtiéndose en un elemento que
influye en la vida de las personas. Los científicos han
demostrado el hecho ¿innegable? que las distintas fases de la
Luna influyen en las mareas del océano, y posiblemente en las
mentes de las personas. También, y en sentido contrario, se dice
que “eres un lunático” o “estás en la Luna” para aclarar
la incongruencia en las acciones de alguna persona, mientras que
la expresión hispana “a la Luna de Valencia” nos indica las
esperanzas frustradas.
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- En
muchas religiones antiguas, la Luna se convirtió en un símbolo,
e incluso una casa, donde moraban los distintos dioses y diosas,
aunque la influencia más tenebrosa que la Luna ejerce sobre los
humanos la tenemos en el mito del Hombre Lobo. Si
hay quien pueda pensar que este personaje siniestro es fruto de la
imaginación de los escritores, les recordaré que la historia
real está plagada de extraños seres con apariencia de lobo que
se dedicaron a cometer toda clase de crímenes. Se conocen datos
fidedignos que provienen del siglo XVI y XVII los cuales nos
hablan de asesinos con poderes demoníacos, quienes tomaban
aspecto de lobo cuando había Luna llena y devoraban a todo ser
vivo, animal o humano, que se ponía a su alcance. Además, los
autores nos cuentan que las personas mordidas, si no morían,
entraban en una fase de delirio que les convertía también en
monstruos.
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