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- Nosotros
modelamos nuestras vidas como un alfarero forma una vasija
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- El
Karma (“para hacer”, “acción” u “obra”) tiene una
base real y a lo largo de la historia los videntes de la India lo
inmortalizaron en el Veda, aunque sufrió mala prensa cuando los
misioneros europeos lo empequeñecieron denominándolo como
"destino" y "fatalismo". Hoy, los hallazgos
demuestran que se trata de algo sutil y que abarca todos los
principios que gobiernan el universo, involucrando por ello las
experiencias del hombre, tal y como la fuerza de gravedad atrae a
todos los seres. El Karma siempre ha estado y está aquí, con
toda su fuerza, incluso cuando las personas no lo comprendan ni
crean en ello.
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- Como
todas las leyes, la Ley del Karma está bajo el mando, la
jurisdicción, de ciertas entidades, en este caso, los Señores
del Karma. Ellos son los jueces cósmicos y miran la acción y
reacción de causas y efectos que nosotros pusimos en movimiento,
y regulan esto según nuestras necesidades. Siempre que el alma se
encarna en cada entidad, humana o subalterna, nuestras almas
adquieren una personalidad con una estructura dada de energía.
- Las
almas cooperan con los Señores del Karma decidiendo qué dolor o
placer tendremos en cualquiera de nuestras vidas, aunque ello es
una mala manera para describir lo que pasa. El alma no está
interesada, ni siquiera lo están los Señores del Karma, en
nuestro placer o sufrimiento. Estas son reacciones absolutamente
dependientes de nuestras acciones o pensamientos.
En lo que ellos están interesados es en el funcionamiento
de la Ley, la Ley cósmica de Causa y Efecto, aunque también el
alma tiene sus propios propósitos para cada encarnación dada.
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- Se
proporciona un vehículo, la personalidad, con reserva mental, así
como cuerpos emocionales y físicos que mantendrán la posibilidad
de que sus intenciones se vayan
logrando en esa vida. Ese propósito no podría lograrse
por sí mismo, pero el alma proporciona la posibilidad y esa
posibilidad alimenta su esperanza y con ella la vida.
- El
último objetivo es vivir la vida de semejante manera que nosotros
no tengamos ningún Karma personal. Podemos hacer eso siendo
perfectos o estando muertos. Ser perfectos es mucho más
interesante que estar muertos, nadie lo duda, por lo que la mayoría
de las personas acepta la premisa de intentar, más o menos,
lograr el propósito del alma y quedarse con vida hasta el último
momento para labrar su destino. Así, nosotros trabajamos con esta
carga que nos hemos creado en el presente y en las vidas pasadas.
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- En
términos populares Karma (“acto”) es un concepto que se
emplea en las tres grandes religiones de la India para definir la
efectividad de los actos humanos, y mediante los cuales quedarán
determinados la clase y el nivel de la siguiente reencarnación.
- El
Karma, pues, concibe
la existencia humana como una larga cadena de vidas, en la que
cada vida particular está determinada por las acciones de esta
persona en su vida anterior. Por ello, una acción se convierte en
Karma cuando se realiza buscando un fin, especialmente en cuanto a
asegurarse una buena reencarnación.
- En
las religiones de la India, que no conocen los conceptos de culpa,
castigo y redención, el Karma es un concepto esencial para
comprender los comportamientos humanos y el necesario equilibrio
para asegurarse un comportamiento individual correcto.
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