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- Métodos
empleados habitualmente
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- Relajación
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- El sujeto
permanecerá tumbado boca arriba, en superficie dura y respirando
con el abdomen, tal y como hacen los niños pequeños. Se levanta
una mano y luego se deja caer lentamente como si estuviéramos
perdiendo las fuerzas. Eso mismo se realiza con la otra mano y con
ambas piernas. Luego se coge, con las manos totalmente relajadas,
un libro y se lee en voz alta sin tratar de entenderlo ni
memorizarlo, pues lo que se pretende es que los ojos se concentren
mientras el cerebro permanece ausente.
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- Atracción
hacia atrás
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- Se pone al sujeto
en pie con los dos pies juntos y se colocan las palmas de las
manos en su espalda, a la altura de los omóplatos. Se le pide que
cierre los ojos y después de unos minutos, lentamente y sin que
lo perciba, retiramos las manos. Habitualmente la persona seguirá
a nuestras manos y caerá hacia atrás.
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- El
dedo pequeño
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- Cogemos la mano
derecha del sujeto, la situamos con la palma hacia abajo y
oprimimos suavemente sus dedos con nuestra mano izquierda, salvo
el meñique. Ahora efectuamos suavemente tracciones de ese dedo,
pidiendo que lo mantenga relajado. Cuando notamos que está sin
tensión le indicamos que piense en ese dedo y se lo imagine
suelto, sin ligazón con su mano. Si lo conseguimos haremos lo
mismo con la mano y luego con el antebrazo.
- La finalidad es
que pierda la sensibilidad cutánea y que sienta que un sueño
profundo y placentero le invade más y más.
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