- La tabla Oui-ja
- Aunque
los medios de comunicación han advertido reiteradas veces
sobre los peligros de jugar con la tabla Oui-ja, debemos
interpretarlos más como una noticia sensacionalista que como
una realidad. En estas noticias se establece una contradicción,
puesto que aunque los científicos niegan cualquier
posibilidad de vida extracorpórea, advierten
que no se emplee esta tabla porque puede dar lugar a
problemas serios en personas impresionables. Bien, personas
que se impresionan por ciertos acontecimientos o situaciones
las hay por millones y la mayoría de ellas sufrirán
problemas emocionales sin necesidad de la Oui-ja.
- Que
la Oui-ja puede dar lugar a situaciones de angustia o pánico
en una persona concreta es cierto, no tanto por lo que ocurra
como por la imaginación de la persona. Pero esto mismo puede
ocurrir a quienes acuden a las procesiones de Semana Santa y
rezan con fervor cuando pasa la Virgen o el Cristo, o cuando
nos avisan de un accidente de un ser querido y antes de llegar
al hospital nuestra imaginación ha visto de todo, casi
siempre malo.
-
- La
Oui-ja, para muchos, solamente es un sencillo y atractivo
juego de sociedad mediante el cual los participantes pueden
manifestar deseos ocultos e inclinaciones
sin necesidad que los otros compañeros sepan quién
realiza la consulta. En este sentido, una sesión de
“espiritismo” puede ser tan gratificante y entretenida
como una partida de póquer.
- El
problema puede surgir cuando deseamos comunicarnos ciertamente
con las entidades o algún familiar fallecido y lo hacemos sin
el asesoramiento de una persona experta. En estos casos las
consecuencias pueden ser imprevisibles, no tanto por lo que
nos “cuenten” a través de la tabla, sino porque podemos
contactar con espíritus que no sean adecuados. Con bastante
probabilidad, estas entidades permanecerán a nuestro
alrededor, bien porque no sepan cómo irse de nuevo, o porque
les resulte atractivo nuestro entorno. Que se comporten luego
amigablemente, burlonamente o agresivamente, dependerá de cómo
les hayamos convocado y, especialmente, de quién se trate.