-
- Para algunos este proceso de reencarnación
demostrará ser un desafío, especialmente para aquellos que
rechazan el cuerpo, considerándolo casi un defecto, sobre todo en
el aspecto sexual. Muchas personas tienen como motivo de vida el
crecimiento espiritual, unido a un deseo por dejar este planeta e
ir a alguna parte mejor, más amorosa, con menos tristeza y más júbilo.
Pero hay mucha inadaptación e ignorancia en esta idea, pues no
hace falta renegar de nuestra existencia corporal, ni rechazar
integrarse en una familia, tener hijos y trabajar en empleos
rutinarios. Usted no necesita aislarse a un monasterio, o adquirir
la sabiduría y equilibrio mediante la ayuda de ningún profeta o
guía. No crea
tampoco que en algún remoto y escondido lugar del mundo, ni mucho
menos en las montañas del Tíbet, o perteneciendo a una
congregación religiosa, logrará comprender la razón de su
existencia. Cada uno, cada doctrina o religión, le expondrá su
verdad, despreciando burlonamente las demás,
y si no es usted inteligente tendrá desde entonces una
visión única y deformada de su vida.
- Por consiguiente, si se marcha a esa nueva y
ansiada casa, ese nuevo lugar en donde está seguro que será más
feliz y tendrá más amor, terminará por tener la misma realidad
que aquella de la cual escapó un día. ¿Cree acaso que dentro de
una gran urbe y siendo funcionario estatal no puede lograr
averiguar hacia dónde va su existencia?. ¿No se da cuenta que
ver “la luz” no depende de nadie nada más que de usted?. ¿Necesita
siempre que alguien le lleve de la mano para indicarle el camino y
preservarle de los posibles peligros?.
-