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DEPRESIÓN
 
Descripción:
Trastorno del humor que cursa con tristeza.
 
Se considera que uno de cada cuatro individuos presentan habitualmente depresiones emocionales, siendo más frecuente en mujeres que en varones. La depresión es una reacción humana, normal, ante un problema de desaliento o situación adversa. El organismo trata de adaptarse rápidamente empleando sus recursos propios, pero con frecuencia es necesaria la ayuda de un especialista.
Las depresiones por causas conocidas, como fallecimiento de un ser querido, regreso de las vacaciones, pérdida del empleo, divorcio o frustración afectiva, son relativamente fáciles de curar, aunque la causa no se pueda corregir. Con el tiempo, el enfermo termina adaptándose a la nueva situación y puede soportar con entereza su tristeza.
Las depresiones endógenas, aquellas que nacen por causas orgánicas conocidas o no, son las más peligrosas y las que con frecuencia conducen al suicidio. Habitualmente se dan en personas sanas, con una vida familiar y laboral perfecta o soportable, pero que súbitamente se ven inmersos en un estado de tristeza imposible de controlar. En estos casos, suelen fracasar todos los razonamientos, aunque ello no quiere decir que se debe abandonar a su suerte a estos enfermos. Si tienen la desgracia de moverse en un entorno social y familiar que no les hace caso porque, según ellos, no tienen motivo para estar deprimidos, caerán en un estado de tristeza peligroso para su salud mental y física.
Las depresiones también tienen sus ciclos, más importantes en otoño, por la noche y en las horas de la madrugada,  y pueden convertirse en crónicas y dificultar el buen rendimiento en el trabajo o el hogar. Son frecuentes el insomnio, la ansiedad, las crisis hipocondríacas, las fobias, los trastornos digestivos y la falta de apetito sexual.
 
¿Por qué lloramos?
 
 Parece ser que la cantidad de lágrimas no tiene una relación directa con el dolor que sentimos, ya que sucesos aparentemente inocuos nos producen un baño de lágrimas, mientras que otros con dolor profundo apenas nos dejan esbozar un ligero lagrimeo imperceptible. En ese mismo sentido, los niños son de lágrima fácil, las mujeres más que los hombres, los ancianos dicen que se comen sus lágrimas, mientras que las lágrimas de cocodrilo son una realidad y no una frase.
Lo más probable es que las lágrimas sean un mecanismo de expulsión para nuestros sentimientos, de la misma manera que lo son los gritos o el sudor, los cuales empleamos de manera inconsciente para liberarnos de algo que nos hace daño. Pero lo curioso del caso es que también podemos emplear el lloro para liberarnos de una tensión emocional o para expresar nuestra alegría, del mismo modo que podemos emplearlo para implorar ayuda, coaccionar a otra persona o, simplemente, para lubricar un ojo reseco o expulsar un cuerpo extraño. Todo ello nos deja bien claro que las lágrimas son un extraordinario mecanismo corporal que puede solucionar muchas cosas.

 

En muchas ocasiones lloramos demasiado poco en relación al dolor y en otras circunstancias tanta lágrima no está justificada y sin embargo parece que nos recreamos en la cantidad, hasta el punto de que alguien nos cede su pañuelo. Lloramos de rabia, por pura hipocresía (así disimulamos), falsamente (Nerón fue un ejemplo de ello), sin una causa que lo justifique (lágrimas de cocodrilo, dicen) y por cuestiones de imaginación (somos los protagonistas de una película ficticia.) También lo hacemos  en sueños (es el lloro más profundo de todos), antes de que nos hagan daño (los niños lloran antes de que les pongan la inyección), durante el daño (lógico), después de ello (el recuerdo nos traiciona), por pura ternura (un recién nÁcido), de felicidad (cuando nos toca la lotería), en la marcha y el regreso de un ser querido (chocante, pero cierto), voluntariamente (para buscar consuelo), involuntariamente (podemos quedar en ridículo) y hasta cocinando (la cebolla, ¿recuerdan) 

 

 Todas estas situaciones y algunas docenas más, solamente se dan en el ser humano y esto que nos debería hacer felices nos molesta bastante. No siempre es agradable que los demás conozcan nuestras emociones, aquello que pertenece solamente a nosotros. Con las lágrimas nuestro mecanismo de defensa queda a merced del enemigo, del interlocutor, y ya no podemos disimular. Si nos aman aprovecharán para darnos un beso, pero si nos odian será la señal para atacarnos sin piedad.
Sin embargo, y al margen de todas las consideraciones anteriores, lo más increíble es que podemos llorar lo mismo de felicidad que de tristeza, dormidos que despiertos, cuando alguien muere y cuando otro nace.
 
Tratamiento:
Indudablemente, la persona afectada debe acudir en primera instancia a un profesional médico, sea psicoanalista, psicólogo o psiquiatra, buscando alguien que le escuche durante el tiempo que precise. De no ser así, la compañía de un buen amigo, un filósofo o la familia, le ayudarán a sobrellevar su enfermedad hasta que pase la crisis. Nunca se deberá dejar solo a un enfermo depresivo y es sumamente importante hablar con él y demandarle para que suelte su pena.
El alcohol, las drogas y muchos medicamentos aparentemente normales, pueden provocar crisis reactivas muy serias e incluso episodios de esquizofrenia.
Entre los medicamentos que pueden provocar depresiones están los anticonceptivos orales, la cimetidina y la retirada de las anfetaminas. En cuanto a las enfermedades que generan estados depresivos están: la gripe, neumonía, hepatitis, enfermedad de Addison, artritis reumatoide, esclerosis múltiple, parkinsonismo, traumatismos, tumores cerebrales, falta de sueño, carencia de vitamina B12 y demencia senil. Será difícil curar a un paciente deprimido si antes no se han suprimido las causas que la originaron.
 
Plantas medicinales:
La hierba por excelencia para cualquier tipo de depresión es el hipericón, aunque tarde unos días en empezar a hacer efecto. También son útiles el eleuterococo, la avena y la melisa. La medicina china emplea la Angélica y el Regaliz, mientras en aromaterapia se emplean los aceites de jazmín, geranio y melisa.
 
Oligoterapia:
El litio es el mejor remedio para evitar que entre en una fase crónica.
 
Nutrientes:
El polen, la jalea real y los aminoácidos L-Tirosina y DL-fenilalanina, tienen una efectividad bastante interesante en el tratamiento de fondo de todas las depresiones. También se recomiendan la vitaminas C, B-12, ácido fólico y B6.
 
Homeopatía:
Ignatia amara CH9, Natrum Muriaticum CH5, Kalium phosphoricum Ch4, Arsenicum album Ch9, Pulsatilla Ch4.   

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