- 8. En todo movimiento de prueba hay que mantener el
resto
del cuerpo suavemente fijado, evitando que cualquier cambio de postura
altere la relajación necesaria.
-
- 9. Cualquier dolor que aparezca en una zona lejana a la
examinada
deberá ser valorado inmediatamente, sobre todo para diferenciar si somos nosotros los que
provocamos el dolor o es que existe un mal aún no diagnosticado.
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- 10. No hay que aplicar presión en partes distantes, ya que el
efecto
de palanca puede ser muy intenso. Si hay que sujetar, lo debemos hacer en la zona más próxima
posible.
-
- 11. Cuando realicemos rotaciones es necesario aislar y fijar
adecuadamente
el resto del cuerpo.
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- 12. Hay que impedir que el paciente fije él mismo su cuerpo en la
camilla. Esto provocaría contracciones muy importantes que falsearían
las pruebas.
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- 13. Debemos valorar la acción de los músculos sinérgicos,
especialmente
cuando el acortamiento esté llegando al límite. Por ejemplo: cuando flexionamos la
cabeza sobre
el
tronco la última parte del recorrido cuenta con el auxilio de los músculos abdominales.
-
- 14. Es posible que un movimiento no pueda completarse
porque
los músculos antagonistas no se estiran lo necesario. El mal no estaría,
por tanto, en una carencia de fuerza
del agonista sino en una deficiente extensión del
antagonista.
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- 15. Del mismo modo, no hay que confundir debilidad de un
músculo
con la incapacidad para extenderlo. Con demasiada frecuencia es una
carencia de elasticidad, no de fuerza.
Para diferenciarlo bastará con que el masajista
realice
él mismo la extensión total sin ayuda.
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- 16. Hay que tener muy presente en las pruebas de fuerza que
cada
persona posee su propia potencia. Esto que parece obvio se olvida con demasiada frecuencia y se
diagnostica poca potencia muscular a personas perfectamente
equilibradas físicamente, solamente por el hecho de que no son capaces de realizar el esfuerzo de
la mayoría. Aunque admitimos que niños y mujeres, o ancianos, tienen
menos fuerza que un adulto varón, tratamos de considerar a este último
grupo por igual, exigiéndoles
una potencia estándar.
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- 17. Los músculos pueden tener diferentes potencias de
fuerza
en su recorrido (la mayoría son más potentes en la mitad de su recorrido), y es importante
someterlos a
diferentes
pruebas para diferenciar dónde está la posible
atrofia.
Cuando lo averigüemos habrá que eliminar primero
alguna causa articular.
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- 18. Cuando analicemos la potencia de un músculo hay que
realizar
la resistencia justa que le permita moverse en toda su extensión, sin una presión tan grande
que le impidamos moverlo. Así mismo, antes de someterle a
resistencia
hay que observar cuál es el movimiento natural de ese músculo y tratar de no
impedirlo.
- 19. Los dos casos más difíciles de diagnosticar son los
niños
y los culturistas, al menos en cuanto a potencia muscular se refiere. En los primeros porque su
escasa fuerza,
gran elasticidad y cuerpo aún en formación nos pueden hacer menospreciar un músculo
perfectamente
formado
y sano. En los segundos, porque su gran fortaleza muscular nos puede
hacer considerar como muy potente
un músculo totalmente desequilibrado con respecto al resto. En estos
deportistas se detectan con frecuencia músculos muy atrofiados que
permanecen
ocultos,
ya que otros mayores están haciendo una misión
compensatoria.