- Palmoteos
o cachetes
-
- Aunque
popularizados hace muchos años, lo cierto es que han quedado algo
en desuso por considerarse que un masaje debe
ser una maniobra
placentera y no un castigo. También se denominan con el mismo
nombre los golpeteos percutantes efectuados con el canto de la mano,
técnica muy tradicional en el
Japón. Esta técnica
se emplea mucho como mecanismo rápido
de relajación
muscular, siempre y cuando queramos seguir
continuando nuestra
jornada laboral o deportiva. Al tratarse de
un efecto
estimulante el músculo sigue caliente, activo, pero
sin las contracturas
que le impedía seguir funcionando.
También se utiliza
el mismo sistema pero empleando los
nudillos.
- Los
palmoteos también
persiguen la misma finalidad,
aunque abarcan mayor
zona corporal, ya que emplean la mano
entera. Se efectúan
igualmente de manera percutante en lugares como el dorso de los
brazos y piernas o en zonas de costillas.
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- Pases
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- Consisten
en, como su nombre indica, pasar la yema de los
dedos muy suavemente
sobre la piel, siguiendo la dirección de
las redes nerviosas,
aumentando o disminuyendo la velocidad
según el efecto que
queramos producir. Estos pases mejoran
también la
circulación linfática y liberan cargas emocionales
escondidas. Tienen
un efecto sedante muy importante, son
totalmente inocuos y
se aplican de manera especial en la
cabeza. También se
emplean en zonas óseas delicadas como la
clavícula, el
esternón y las costillas, así como en el pubis,
ombligo, palma de
las manos y columna vertebral.
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- Aplastar
y empujar
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- Se
logra apoyando el borde interno de la mano y los dedos
sobre la zona
dolorida. A continuación, moveremos la mano
de manera vertical
cuando queramos masajear la espalda, el
pecho, el abdomen y
los miembros. Para la cabeza y el cuello
emplearemos los
movimientos de empuje similares a cepillar
la madera, y los
movimientos circulares cuando lo hagamos
en el abdomen y los
costados.
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- Asir
y mover
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- Para
ello se coge sólidamente la masa muscular o la articulación
dolorida y se la mueve, al principio lentamente y
después más
fuerte. Cuando se trata de una pierna o un brazo
se mueven de
izquierda a derecha y si es el hombro o la base
del cuello se
presiona la masa muscular hacia dentro y entonces se mueve. En el
caso de que tratemos la espalda hay
que mover la parte
afectada en el mismo sentido de sus tendones, nunca
transversalmente, con el fin de contraerlos y estirarlos en sentido
fisiológico.
- Por
último, cuando se trata de relajar las extremidades hay
que agarrarlas por
la muñeca o el empeine y sacudirlas rítmicamente, cual si de olas
se tratase.
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- Presionar
y punzar
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- Se
utiliza preferentemente la yema del dedo pulgar y se
presiona en la zona
dolorosa. También se emplea la reflexoterapia, aunque en estos
casos se presiona entonces sobre las
zonas reflejas,
nunca directamente en la zona afectada.
- Cuando
actuamos directamente sobre la zona dolorida hay
que procurar no
acentuar el dolor. Las zonas más idóneas son
las nalgas, los
pies, el cuello, la cabeza y la espalda. Si la
presión se hace con
la mano es útil para aliviar dolores de
estómago y cuando
se trata de digitopuntura se pueden utilizar
las falanges e
incluso el hueso del codo.
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- Presionar
y friccionar
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- Se
utiliza la palma de la mano, el talón de la mano o la
extremidad del dedo
y se puede aplicar a cualquier parte del
cuerpo. Contribuye a
eliminar los edemas y congestiones sanguíneas, especialmente
aquellos que involucran a la circulación
de retorno. Reduce
adherencias en los tejidos superficiales.