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MASAJES INSTINTIVOS
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- Restregarse los ojos al levantarse: sirve para eliminar las
sustancias
acumuladas en la conjuntiva ocular durante las horas del sueño y al mismo tiempo para
aumentar
rápidamente
el flujo sanguíneo a todo el ojo.
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- Frotarse las manos: Se realiza como preludio de una
acción
enérgica laboral o cuando se va a emprender un acto intenso. Con ello tensamos los músculos de
manos y antebrazos y aumentamos el fluido sanguíneo a
esa
zona. La tensión isométrica proporciona también un aumento en la tensión arterial y posiblemente
en el número
de pulsaciones. Cuando el frotamiento se realiza en invierno indudablemente es para calentar las
manos.
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- Ponerse la mano en una zona dolorida: Sirve como
medio
de presión para evitar que a causa del golpe se produzca una hinchazón. Al mismo tiempo, la
presión disminuirá el aporte sanguíneo a la zona y la dejará
ligeramente adormecida. No obstante, pasados unos segundos esta presión
será perjudicial e inconscientemente solemos retirar la mano.
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- Masajear la zona contusionada: tratamos de aumentar la
velocidad
de la sangre que pasa por esa zona y así evitar el estancamiento de líquidos o plasma.
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- Frotarnos horizontalmente la frente cuando tenemos
dolor
de cabeza: tratamos con ello de difuminar el dolor, repartirlo, para que no se concentre solamente
en un punto.
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- Apretarnos fuertemente la mejilla cuando tenemos un
dolor
de muelas: Así estamos tratando de adormecer esa zona limitando el aporte de sangre, evitando
también
que la
inflamación nos produzca más dolor.
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- Sujetarnos
el pecho cuando tenemos un problema respiratorio (tos, en especial) o
cardíaco: Ello hace que limitemos los movimientos del tórax, los
cuales provocan
gran
dolor en los músculos. Cuando la tos es continuada solemos apoyar la mano en el diafragma, ya que
es muy sensible
a los espasmos.
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- Apoyar la mano en los lumbares: aquí tratamos de proporcionar
calor a los músculos y con ello relajar algo la contractura muscular.
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- Apretar con las dos manos el estómago: Se hace con el
fin de
abarcar toda la zona gástrica y con ello mitigar o controlar los espasmos dolorosos.
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- Masaje en las pantorrillas después de una larga caminata: facilita
la circulación de retorno estancada en
esa
zona después del esfuerzo. También alivia la hipertrofia que produce
el trabajar demasiado tiempo esos
músculos.
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- Dar palmadas en los hombros a otra persona: suele
emplearse
de manera inconsciente, en los tímidos, miedosos o indecisos para
provocar una sacudida orgánica general
que les saque de la pasividad.
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- Poner la mano fuertemente sobre los hombros de otra
persona:
Ahora tratamos de darle protección, cobijo.
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- Cubrirse con las manos los hombros uno mismo: Con ello pretendemos
dar calor a la zona más sensible al frío de nuestro cuerpo.
- Acariciar suavemente la cara de un niño: Para inspirarle
confianza
en nosotros y demostrarle nuestra falta de agresividad hacia él.
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- Acariciar el cuerpo suavemente de una persona enferma:
Así
logramos aumentar el drenaje linfático que contribuirá a su curación.
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- Agarrar la mano suavemente de un enfermo: Tratamos de
traspasarle
nuestra propia energía y al mismo tiempo evitamos que sus extremidades se enfríen.
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- Cualquier acto de caricia sexual, ya sean besos o con la
mano,
activa fuertemente nuestro sistema endocrino favoreciendo la reproducción mediante la
excreción de
hormonas.