- No se olvide, además, que:
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Lo similar puede ser curado por lo
similar.
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La cantidad de medicamento empleado
debe estar en proporción inversa a la similitud de los síntomas.
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La enfermedad es síntoma de
desarmonía general, no localizada, y para curarla hay que restablecer
la armonía.
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Que hay que curar desde arriba
hacia abajo y después desde dentro afuera.
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Que cualquier sustancia venenosa en
su concentración y estado natural puede ser un maravilloso remedio
homeopático.
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No hay que suprimir las defensas
naturales que se pueden expresar en forma de fiebre, pus, sudores,
mucosidad, diarreas, llanto o eczemas, entre otros.
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No concentrarse en la parte u órgano
enfermo, aunque duela, sino en el paciente en su totalidad.
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Si el paciente mejora no continúe
el tratamiento, ni mucho menos como preventivo.