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- El
sodio interviene en la regulación de la
presión
arterial, así como su exceso contribuye a que se declare una
hipertensión rebelde a cualquier tratamiento. Pero tratar de
eliminar
la
sal de las comidas en un intento de bajar cifras muy altas
de
tensión arterial solamente proporcionará resultados parciales,
pero nunca la curación de dicho síntoma, ya que las
personas
hipertensas siguen con sus trastornos. Una prueba
de
que la sal solamente actúa en personas enfermas, es que
los
normotensos no ven modificadas sus cifras si toman sal. Además, los
alimentos deben contener suficiente cantidad de sal para lograrse la
adecuada presión osmótica imprescindible para que se realice la
absorción y digestión de la comida.
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- La
sal como elemento curativo
- Desde
los tiempos lejanos se conoce su influencia para
desinfectar heridas,
tratar contusiones o conservar alimentos, así como son también
conocidos los beneficiosos efectos del agua de mar en la curación
de enfermedades o simplemente en la revitalización de las personas.
Esta acción no se
debe como se pensaba exclusivamente a la acción del sol,
ya que los baños en
los ríos no tienen las mismas virtudes.
- Las
personas afectadas de tiroides, sobre todo el bocio,
notarán una mejoría
espectacular en los baños de mar, así
como los que tengan
una glándula tiroidea hiperactiva, la
cual les exige
aportaciones extras de yodo. En el supuesto de que no puedan acudir
al mar con regularidad, pueden
darse baños en casa
con el agua enriquecida o aplicarse
compresas igualmente
ricas en sal marina pura.
- Otra
aplicación, tan lógica como la anterior, es para eliminar los
edemas de los tobillos o en las contusiones. Dadas
las propiedades
higroscópicas que tiene la sal, es lógico
comprender que pueda
absorber la humedad o los líquidos
próximos a ella y
para esto bastará con aplicar cataplasmas
secas de sal en los
lugares concretos.
- Los
médicos suelen recomendar que se utilice
agua salada para
quitar las mucosidades de los recién nacidos, así como realizarles
lavados de encías cuando las tienen
delicadas o
sangrantes. Unas gotas de agua salada en la nariz
suelen bastar para
despejar una nariz obstruida y no existe
problema en repetir
la operación cuantas veces se quiera.
- Suplementos
adecuados de sal marina en nuestra alimentación darán una
fortaleza notoria a las glándulas endocrinas, especialmente el
tiroides.
- Para
curar un forúnculo, absceso o incluso un tumor, es
útil mezclar
arcilla en polvo y sal marina, mezcla que se aplicará
en forma de ungüento
en la parte dañada, al principio caliente para activar el proceso y
después frío.
- Y
si quiere tomar un baño estimulante que le quite el
cansancio pertinaz,
añada medio kilo de sal marina a la
bañera, un puñado
de arcilla y hojas de romero. Permanezca mientras el agua esté
tibia y antes de salir enfríela unos
segundos.
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- Otras
aplicaciones no menos importantes son:
- Quemaduras
(aplicar sal humedecida), para blanquear
los dientes, para
eliminar la caspa rebelde (aclararse con
agua salada),
neuralgias (aplicarla donde duele), diarrea
(mezclada con zumo
de limón), tos (tomar una pizca), hemorroides (hacer un enema
salino), y ataque epiléptico (introducirle sal en la boca).