- ALFALFA
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- Cultivo:
- Resulta
difícil de asimilar que una planta empleada como alimento para
los caballos sea al mismo tiempo un excelente plato para la
cocina humana. Esta leguminosa enriquece el suelo donde crece al
fijar el nitrógeno en el suelo, por lo que siempre es útil
sembrarla en las tierras de cultivo.
- La
alfalfa que se utiliza para el consumo humano no contiene la
fibra basta que la recubre, imposible de digerir salvo por los
rumiantes.
- Composición:
- Contiene
calcio, fósforo, magnesio, cloro, sílice, aluminio, potasio,
azufre, sodio y la mayor parte de las vitaminas, incluidas la K
y la U. También aminoácidos como la fenilalanina, arginina,
leucina, treonina, lisina y valina, así como sustancias estrogénicas.
- También
es rica en lipasa, coagulasa, invertasa, amilasa, emulsina,
peroxidasa, proteasa y pectinasa, lo cual le da unas
extraordinarias propiedades en la digestión de los alimentos.
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- Propiedades:
- Es un
excelente remedio interno contra la caída del cabello. Mejora
las úlceras gastroduodenales, potencia la coagulación sanguínea,
corrige la deficiencia hormonal en la menopausia, es
revitalizante, antiinfecciosa inespecífica y preventiva de la
arteriosclerosis. Muy adecuada como nutriente completo en casos
de debilidad, anemia, convalecencias, raquitismo y falta de
apetito.
- Estimula
la función renal, regula la flora intestinal, la artritis y
corrige la ictericia al reforzar las paredes vesiculares y evita
el raquitismo por su contenido en vitamina D.
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- Receta
básica:
- El
germinado de sus semillas es la forma más adecuada de comerla y
la más nutritiva de todas. Se ponen las semillas en un plato y
se sumergen en agua durante una hora, en lugar oscuro. Esa agua
se cambia
continuamente durante 24 horas, se escurren y entonces se
ponen en un lugar muy cálido, pero totalmente tapadas sin que
les dé el sol ni el aire. Cuando están germinadas lo mejor es
comerlas
en forma de ensalada con aceite y vinagre.